jueves, 20 de enero de 2011

reflexiones para bajar de peso

Antes de pensar en cómo bajar de peso y mantener un peso ideal, es importante que reflexiones sobre cómo subiste de peso. Porque esas libras de más que tienes en tu cuerpo no aparecieron de la noche a la mañana. 
¿Tienes en mente bajar de peso y lograr mantener un peso ideal? Si este es tu caso, tal vez te ha sucedido que si miras para atrás, muy probablemente no recuerdes cuándo fue la última vez que hiciste algún tipo de ejercicio. Si abres tu nevera, con seguridad encontrarás que la mitad de los alimentos que la llenan no son los más recomendables para una alimentación balanceada, y que muchos en realidad son antojitos frente a los cuales no pudiste contenerte (a todos nos pasa). Incluso, puedes revisar en el calendario hace cuánto estás comiendo y actuando de la misma manera, y seguramente te darás cuenta que llevas así varias semanas o meses. Algunas personas descubren que llevan años así.
Tu cuerpo es el resultado de tu estilo de vida, es decir, de cómo lo mueves, cómo lo cuidas y cómo lo alimentas. Y si no logras cambiar ese estilo de vida que te ha llevado a aumentar de peso, va a ser muy difícil que logres adelgazar y mantener un peso ideal.
No te mientas. No pretendas encontrar una solución extra rápida a tu exceso de peso, ya sea mediante dietas extremas, productos mágicos o tratamientos de belleza. En primer lugar, estas soluciones no siempre te garantizan perder de peso. Y en segundo lugar, así logres adelgazar, los efectos raras veces son duraderos, básicamente porque no te ayudan a cambiar tus hábitos alimenticios, y al seguir comiendo igual que antes, lo más seguro es que pronto vuelvas a ganar las libras perdidas.
¿Sólo por un tiempito? Tampoco te engañes pensando que este cambio es sólo por un tiempo mientras bajas de peso, y que después podrás volver a la vida que tienes actualmente, comiendo todo lo que quieres o siendo sedentario. Para que realmente funcione, necesitas un cambio permanente en tus hábitos alimenticios y en tus actividades cotidianas, un cambio que va mucho más allá de hacer una dieta temporal o de matarte haciendo ejercicio sólo por un tiempo. Al principio puede costarte un poco de trabajo, pero poco a poco tu mente y tu cuerpo se irán acostumbrando tanto a este nuevo estilo de vida que después no querrás cambiarlo ni volver al que tenías antes. Así lograrás tener el peso ideal y mantenerlo.
Más que por belleza, es por salud. El sobrepeso no sólo afecta tu vanidad, sino también tu salud. A largo plazo, el exceso de peso puede provocarte enfermedades del corazón, presión arterial alta, diabetes y colesterol alto, entre otros. Mientras mayor sea tu sobrepeso y más tiempo dure, más graves son los riesgos y las consecuencias para tu salud. Por eso es tan importante adoptar un nuevo estilo de vida que te permita perder peso de manera saludable y duradera, pues así tus condiciones físicas mejorarán. Incluso, se ha comprobado que las personas que logran bajar de peso y mantenerlo exitosamente mejoran su salud emocional, pues aumenta su autoestima y confianza en sí mismos.
Piensa en grande. Si piensas en grande, cambiar tu estilo de vida puede ser aún más beneficioso, porque no sólo se trata de que puedas adelgazar, sino que además puedas mantener tu peso ideal por más tiempo, mejorar tus condiciones de salud y, por lo mismo, tu calidad de vida. Es decir, al comer mejor y moverte más, no sólo te vas a ver mejor, sino que además te vas a sentir mejor. Y sin duda, ¡podrás disfrutar de la vida mucho más!

¿Tiene algo que ver el metabolismo con el peso?

Si te cuesta mucho perder peso, probablemente hayas escuchado que el culpable puede ser tu metabolismo. Sin embargo, muchas personas no saben bien qué es el metabolismo y si realmente juega un papel importante a la hora de adelgazar. Aquí te contamos de qué se trata el metabolismo, si es verdad que influye en tu peso y cómo puedes quemar más calorías.
La palabra “metabolismo” está siempre ligada al peso. Muchos lo culpan de ser el que impide que bajes las libras que te sobran o de ganar las que te faltan. Si el metabolismo es lento, engordas, si es rápido, adelgazas. Eso es lo que se dice. Sin embargo, y aunque el metabolismo sí tiene que ver con la manera en que tu cuerpo procesa los alimentos para convertirlos en energía, no es necesariamente el culpable de tu sobrepeso. Finalmente, el sobrepeso es el resultado de una la ecuación simple: si consumes más calorías de las que quemas, engordas. Si sucede lo contrario, adelgazas.
Pero para entender cómo se queman las calorías, es bueno saber de qué se trata el metabolismo, ¿no crees?
El metabolismo es un proceso mediante el cual tu cuerpo convierte en energía lo que comes. Es un proceso complejo que combina todos tus alimentos y bebidas con el oxígeno para que tu cuerpo pueda moverse y cumplir las funciones “silenciosas” cuando estás en reposo, como respirar, ajustar el nivel de las hormonas, regular la digestión y hacer que tu sangre circule.  En resumidas cuentas, el metabolismo determina la velocidad a la cual quemas calorías y a esto se le conoce como tasa metabólica basal o metabolismo basal.
Pero ¿cuáles son los factores que influyen sobre la velocidad a la cual quemas calorías?
  • Tu estatura y contextura: la gente alta y con más masa muscular quema más calorías.
  • Sexo: los hombres queman más calorías que las mujeres, pues tienen menos grasa corporal y más músculo. Mientras más músculo tengas, más calorías quemas.
  • Edad: a medida que pasan los años la masa muscular tiende a ser reemplazada por grasa, lo cual causa que quemes menos calorías.
  • Termogénesis o procesamiento de los alimentos: cerca del 10% de las calorías que se gastan cada día se van en digerir, absorber, transportar y almacenar la comida que consumes cada día.
  • Actividad física: cualquier movimiento que hagas, desde boxear, andar en bicicleta, caminar a la tienda, perseguir a tu hijo, salir a pasear el perro, cuenta en las calorías que quemas diariamente.
¿Qué tan cierto es que el metabolismo tiene la culpa de tu sobrepeso?
En realidad, no mucho. El metabolismo es un proceso natural en el cual tu cuerpo hace lo mejor para satisfacer sus necesidades particulares. Es por esto, que muchas personas que hacen dietas fuertes o incluso, quienes sufren de trastornos (desórdenes) de la alimentación como bulimia y anorexia, tienen cambios en el funcionamiento de su cuerpo. Es común que las mujeres dejen de tener su período menstrual, ya que el cuerpo “tratará de sobrevivir” y eliminará ciertos procesos para poder mantenerte vivo. En algunos casos, es posible ganar peso debido a un problema con la glándula suprarrenal llamado Síndrome de Cushing o hipotiroidismo que interfiere en la regulación del metabolismo.
En lugar de culpar al metabolismo, es bueno que estés consciente de que el aumento de peso es el más el resultado de comer más calorías de las que quemas. Por eso, para perder peso, debes comer menos calorías y aumentar tu actividad física.
¿Hay algo que puedas hacer para darle “una mano” a tu metabolismo?
Sí. A pesar de que algunos de los factores que afectan el ritmo de tu metabolismo no se pueden cambiar, hay otros que pueden modificarse.  La mejor forma de hacerlo es mediante el ejercicio. Si haces ejercicio aeróbico, quemas calorías y si haces entrenamiento con pesas, vas a aumentar tu masa muscular que a la larga, va a acelerar tu metabolismo. Recuerda que si tienes más músculos que grasa, incluso cuando estás en reposo, tu cuerpo va a gastar más calorías.
Otra manera de ayudar a tu metabolismo para que aumente su velocidad, es comer pequeñas porciones de comida más frecuentemente. Esto ayuda a que tu metabolismo se mantenga activo y queme más calorías. Pero ¡no te aproveches! Debes saber elegir tus botanas o tentenpiés. Elige botanas ricas en proteínas y bajas en calorías. Un pedazo de pavo bajo en grasa siempre será mejor que una porción de papas fritas.
Recuerda que perder peso es cuestión de comer inteligentemente y ejercitarte diariamente. No es complicado. ¡Puedes empezar hoy! Hazlo poco a poco y verás los resultados.

Dieta Vegetariana y Saludable

No creas que simplemente erradicando la carne de tu comida o evitando todos los productos animales, serás más saludable. Para que una dieta vegetariana sea realmente beneficiosa para tu salud, necesitas hacer mucho más. Asegúrate que tu dieta no se exceda en ciertos alimentos descuidando otros, y así brindes a tu cuerpo todos los nutrientes que necesita.
“Voy a ser vegetariana”, dijo Liliana una mañana, determinada a ser una persona más saludable en todos sentidos. Algunos meses más tarde, se levantó otra mañana pesando un poco más que antes, sintiendo su estómago inflado. ¿Qué pasó? “Una dieta mal balanceada”, le contestó el médico. Liliana le dijo que eso era imposible porque ella era vegetariana, pero él le explicó que las dietas vegetarianas deben ser bien planificadas para que puedan seguir siendo beneficiosas para la salud.
¿Cuáles son los beneficios de la dieta vegetariana? Al evitar la carne, puede ser una dieta baja en grasa que ayuda a controlar los niveles de colesterol. También es una dieta rica en fibra al incluir más granos, verduras, frutas y cereales integrales. Y además, cuando se controla bien, las personas vegetarianas tienden a pesar menos, a tener una presión arterial más baja, y tienen menos riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, cáncer de la próstata o del colon.
Para que puedas sacarle verdadero provecho a la dieta vegetariana y recibir todos esos beneficios, en Vida y Salud te damos algunos consejos para tener en cuenta a la hora de empezar tu nueva rutina alimenticia.
Revisa la pirámide nutricional. Cada alimento cumple una función en tu dieta y te brinda vitaminas y minerales fundamentales para el cuerpo. Para que no dejes ningún nutriente fuera de tu dieta e incluyas alimentos de todos los grupos y en las cantidades adecuadas, busca una pirámide nutricional vegetariana y planifica tu dieta basada en ella.
Cuidado con los carbohidratos y las calorías. Cuando dejas de comer carnes, puedes sentir deseos de llenar tu plato y tu estómago con más comida, generalmente más carbohidratos y demás alimentos ricos en calorías. ¡Cuidado! Puedes subir de peso.
Sin leche, busca el calcio en otro lado. Si quieres seguir la dieta vegetariana sin lácteos, debes buscarles un reemplazo para seguir recibiendo la cantidad decalcio necesaria para mantener tus huesos y dientes fuertes. Algunas posibilidades son las verduras verdes con muchas hojas como espinaca, brócoli, nabos, acelgas y col, o los alimentos enriquecidos con calcio como el tofu, el queso o la leche producidos con soya.
Recuperando las proteínas de la carne. Las proteínas son especialmente importantes para tus músculos. Cuando no comes carnes, necesitas encontrar otras fuentes de proteínas como huevos, queso, productos de soya, tofu, gluten, lentejas, nueces, semillas y cereales integrales que encuentras en el pan, el arroz y la pasta.
Buscando Vitamina B12 y Hierro para la sangre. Ambos nutrientes son necesarios para producir glóbulos rojos en la sangre y así evitar la anemia. Cuando llevas una dieta vegetariana estricta y dejas de comer todos los productos animales (carne, huevos y lácteos), necesitas recuperarlos con otros alimentos. La Vitamina B12 la puedes encontrar en los cereales y productos de soya fortificados, o tomando un suplemento vitamínico que la contenga. Y el Hierro se encuentra en cereales integrales, frijoles, lentejas, guisantes (chícharos), frutas secas y espinacas.
¿Sin Zinc? El zinc es un mineral importante para fortalecer tus sistema inmune y para crecer. Lo encuentras en los cereales integrales, los productos de soya, las nueces y las legumbres.
Vegetariano no tiene que significar sacrificio ni aburrido. Cuando varías tu dieta y la haces innovadora y deliciosa, tienes muchos más oportunidades de realmente mantenerla. Cómprate un buen libro de recetas con vegetales. Empieza por ahí.

¿Acaso es posible hacer dieta sin pasar hambre?

¡Sí! Es totalmente posible seguir una dieta para bajar de peso en la que puedas satisfacer tu hambre, recibir todos los nutrientes que tu cuerpo necesita y aún así controlar la cantidad de calorías. ¿Cuál es el secreto?  La densidad de energía. Sigue leyendo para que te enteres de qué se trata.
Parece mentira, pero es cierto. Existe una forma de hacer dieta sin pasar hambre, y a la vez reducir las calorías que comes y perder peso. ¿Cómo? Eligiendo cuidadosamente los alimentos que comes de acuerdo con su densidad de energía.
Te explico… Cada alimento tiene una cantidad de calorías en un volumen específico, y eso se llama densidad de energía. Por ejemplo, un “besito” de chocolate tiene un alto número de calorías concentradas en un volumen pequeño y por lo mismo se considera que tiene una densidad de energía alta. En cambio, un pepino tiene una cantidad de calorías mucho más baja en un volumen mucho más grande, y por lo mismo tiene una densidad de energía más baja que el “besito” de chocolate. Al final de cuentas, el comerte un pepino entero te puede llenar más que un “besito” de chocolate y no te engordará tanto pues no tiene tantas calorías.
Pero no te asustes, que esta dieta no se trata de comer sólo pepino. En realidad puede ser una dieta bastante variada, siempre y cuando sepas elegir bien los alimentos y planificar bien las combinaciones, para que cada comida satisfaga tu hambre y no se exceda en calorías.
¿Cómo debes elegir los alimentos? Primero, fíjate en lo que NO deben tener: grasa. La grasa aumenta inmediatamente la densidad de energía de cualquier alimento pues así sea un alimento muy pequeño (volumen bajo), contiene muchas calorías. De acuerdo con esto, los dulces y las frituras son los primeros que deben salir de tu lista de compras.
Y segundo, fíjate en lo que SI deben tener: agua y fibra. Las dos hacen que los alimentos sean más grandes (más volumen) pero más bajos en calorías. Especialmente la fibra, tarda mucho más en digerirse y por lo mismo contribuye a calmar tu hambre por más tiempo.
Algunos de los alimentos convenientes para tu dieta pueden ser:
  • Frutas y vegetales: Como en casi todas las dietas, las frutas y los vegetales son sumamente importantes. En este caso, se debe a que muchas frutas y vegetales tienen una densidad de energía baja porque incluyen principalmente agua y fibra en volúmenes grandes y sin tantas calorías.
  • Carnes y legumbres: Ambos brindan las proteínas necesarias para el cuerpo y no pueden faltar en una dieta. Pero hay que saber elegir aquellos con densidad de energía baja, y la clave está en seleccionar los que tengan un alto grado de proteínas pero que sean bajos en calorías y grasa. Algunas opciones excelentes pueden ser pescado, carne magra, pollo sin piel, claras de huevo, frijoles, lentejas y chícharos o arvejas.
  • Lácteos: Éstos también son una fuerte importante de proteínas y calcio. La mejor opción es elegir aquellos que sean bajos en grasa o sin grasa. Por ejemplo, leche descremada, queso bajo en grasa, yogurt dietético, etc.
  • Carbohidratos: Siendo el terror de la mayoría de las dietas, los carbohidratos no son tan demonizados en ésta, siempre y cuando los elijas bien. Los más recomendables son los alimentos hechos con cereales integrales, como el pan, la pasta, el arroz y las hojuelas de avena. Éstos te harán sentir lleno por más tiempo debido a que tienen mucha fibra. Pero ten cuidado con no comer de más.
Como ves, no es una dieta en la que vas a sufrir hambre. Pero el éxito depende además de que sepas combinar los alimentos adecuadamente para que tus comidas incluyan todos los nutrientes necesarios sin exagerar en ninguno y evitando la grasa y los dulces.
Para darte un ejemplo concreto: una porción personal de alitas de pollo fritas con salsa BBQ y papas fritas pueden tener más calorías que un menú que incluya una sopa de vegetales como entrada, un sándwich o emparedado de pavo con ensalada en pan integral como plato principal, y de postre una batida de frutas en leche baja en grasa.
¿Con cuál opción quedas más lleno? Evidentemente con el menú completo, y además controlas las calorías. De eso se tratan las dietas basadas en la densidad de energía. Con el hambre y el estómago satisfechos, te será más fácil evitar controlar los antojos y podrás perder peso. ¡Buen y saludable apetito!

La Fibra y sus Beneficios ¿Como aumentar el consumo de fibra en una dieta?

La mayoría de las personas no consumen la cantidad de fibra recomendada diariamente. La fibra proporciona muchos beneficios a la salud. Aquí encontrarás cuáles son, qué alimentos la contienen y en qué cantidades.
La fibra es un tipo de carbohidrato (azúcar) que no provee calorías por sí mismo. Su función es ayudar a formar las heces fecales dándoles forma y consistencia, también secuestra colesterol de la dieta para que no sea absorbido en el intestino.
La dieta alta en fibra puede ayudar con los problemas de estreñimiento, hemorroides, diverticulosis y el síndrome de intestino irritable. El consumo adecuado de fibra puede ayudar a prevenir enfermedades del corazón, diabetes y ciertos tipos de cáncer.
Se recomienda consumir diariamente entre 25 y 30 gm. de fibra. La mayoría de las personas consumen menos de 10 gm. de fibra al día por lo que hay que aumentarla poco a poco. Al aumentar el consumo de fibra, es muy importante beber mínimo 6 a 8 vasos de agua al día para evitar el estreñimiento.
Si tu cuerpo no está acostumbrado a comer tanta fibra, podrías notar flatulencia (gases), cólico intestinal, o en algunos casos, diarrea. Estos síntomas, si se presentan, tienden a desaparecer cuando tu cuerpo se acostumbre.
Los alimentos altos en fibra incluyen:
  • Panes y cereales (3-8g fibra por porción): avena, pan integral, pan de avena, arroz integral, cereal alto en fibra, tortillas de maíz.
  • Frutas (3-5g fibra por porción): manzanas, higos, plátanos, moras, peras, pasas, ciruela pasas, naranjas, etc.
  • Verduras (3-5g fibra por porción): brócoli, coliflor, camote, nopales, col (repollo), zanahorias, elote (choclo), papas, coles de bruselas, chícharos (arvejas), etc.
  • Leguminosas y semillas (3-6g fibra por porción): frijoles, lentejas, pepitas, nueces, cacahuate, palomitas.
Acuérdate que debes de llevar una dieta balanceada, beber al menos 6-8 vasos de agua al día y hacer ejercicio mínimo 30min. 3 veces por semana.
DIETA ALTA EN FIBRA 
Una dieta alta en fibra puede ayudar con el estreñimiento, hemorroides, diverticulosis y 
síndrome de intestino irritable. La fibra ayuda a reducir el colesterol. También puede ayudar 
a prevenir enfermedades del corazón, diabetes y ciertos tipos de cáncer. 
Grupo de alimentos Consumir
Panes y cereales Avena  
Pan integral
Pan de avena
Arroz / Pasta integral
Cereal alto en fibra
Tortillas de maíz 
Frutas  Manzanas
Higos
Plátanos / bananos
Moras
Peras
Pasas / ciruela pasa
Naranjas 
Verduras Brócoli  
Coliflor
Camote
Nopales
Col / repollo
Zanahorias
Elotes
Papas
Coles de Bruselas
Chícharos / Arvejas 
Frijoles, lentejas y semillas Frijoles
Lentejas
Pepitas 
Nueces
Cacahuate / Maní
Palomitas 
* Es importante que bebas al menos 6 – 8 vasos de agua al día con el objetivo de 
evitar estreñimiento


5 Mitos errados sobre los Carbohidratos (Hidratos de Carbono)

Papa, arroz, pan, pasta, frijoles, banano y bizcocho… el escuchar nombrar esos alimentos o verlos en tu plato cuando estás a dieta, es como si te nombraran a tu peor enemigo. ¿Realmente son tan malos los carbohidratos? Los nutricionistas y los dietistas expertos dicen que no. Entérate para que puedas incluirlos en tu dieta sin sentir que la estás traicionando.
Mito # 1. Los carbohidratos son las “harinas”.
Este es el primer mito que necesitas derrumbar, pues no es del todo cierto. Aunque es cierto que la mayoría de las harinas contienen carbohidratos, también se encuentra en los dulces, los granos (fríjoles, lentejas, maíz) y los cereales (como la avena). Pero además, también hay carbohidratos en ciertas verduras y ciertas frutas con alto contenido de almidones y fructosa (azúcar de las frutas) como la zanahoria, la manzana, el banano o guineo, entre otros. E incluso, la misma leche y los productos lácteos contienen carbohidratos.
¿Realmente pueden ser tan malos todos estos alimentos? Sigue leyendo para que te enteres.
Mito # 2. Los carbohidratos engordan.
¡No seas injusto! Cuando comes, tu cuerpo digiere los carbohidratos para obtener azúcar, su principal fuente de energía. Pero no creas que es lo mismo que el azúcar que endulza tu café. El azúcar del cuerpo se llama glucosa y es algo así como su combustible.
Evidentemente, los alimentos que proporcionan azúcar y calorías a tu cuerpo, deben comerse con precaución. Pero no es justo catalogar a todos los carbohidratos como alimentos que engordan o culparlos de nuestro sobrepeso. Los culpables somos nosotros mismos pues no sabemos cuáles comer, en qué cantidad y cómo.
En primer lugar, es importante diferenciar los carbohidratos “más saludables” de los “menos saludables”. En segundo lugar, si comes muchos carbohidratos pero mantienes una vida sedentaria, ¿qué crees que hará el cuerpo con la energía y las calorías extra? ¡Obviamente acumularlas! Y en tercer lugar, muchas veces no son los carbohidratos los que engordan, sino cómo los preparas y con qué los acompañas, como por ejemplo las papas fritas con catsup (ketchup) o el bizcocho con crema dulce encima.
Mito # 3. No hay carbohidratos saludables.
¡Falso! Lamentablemente los carbohidratos que más conocemos o que más acostumbramos comer, son los que menos beneficios traen, pues sólo brindan azúcar a tu cuerpo y carecen de fibra y otros nutrientes. Estos son los carbohidratos refinados, como la harina blanca o el arroz blanco, y el azúcar refinada con la que se preparan tantos postres.
Pero es posible elegir carbohidratos “saludables”. Estos son los carbohidratos que están compuestos principalmente de fibra, como los granos y los cereales integrales, los vegetales y las frutas. La fibra es excelente para la salud y además para tu dieta porque te da una sensación de saciedad que te evita comer en exceso. Además, los alimentos integrales así como las frutas y verduras están llenos de vitaminas y minerales muy beneficiosos para tu cuerpo.
Mito # 4. Si dejas de comer carbohidratos, adelgazas inmediatamente.
Esto puede ser verdad, pero no sucede exclusivamente con los carbohidratos. Cuando dejas de comer cualquier alimento rico en calorías con seguridad bajarás de peso. Lo mismo sucede con las dietas bajas en grasas o las dietas vegetarianas, por ejemplo.
Si sueles comer muchos carbohidratos habitualmente, al desaparecerlos por completo de tu dieta, tu cuerpo sentirá esa ausencia y empezará a buscar energía en otras fuentes de reserva que hay en tu cuerpo, como la grasa acumulada. Como resultado vas a perder peso. Pero… ¿a qué costo? El siguiente mito te ayudará a comprender los riesgos de dejar de comer carbohidratos.
Mito # 5. El dejar de comer carbohidratos es saludable.
Todo depende. En efecto, el comer carbohidratos en exceso, o comer únicamente carbohidratos refinados o procesados, no es saludable pues aumenta los niveles de azúcar en tu sangre más rápido que otros, y te brinda calorías de más que tu cuerpo no quema y que se acumulan haciéndote aumentar de peso.
Pero, el dejar de comer carbohidratos por completo tampoco lo es. Según el Instituto de Medicina, los carbohidratos deberían ser entre el 45% y el 60% de las calorías que comes a diario (entre 6 y 11 porciones), para cumplir con los requisitos nutricionales de tu cuerpo. Cuando dejas de recibir esa cantidad, a tu cuerpo le podrían faltar nutrientes y fibra que necesita para funcionar adecuadamente, especialmente por la limitación de frutas (que también son carbohidratos) y eso podría causarte problemas digestivos como estreñimiento.
Además, ¿sabías que los deportistas tienen una dieta basada en carbohidratos? ¡Sí! Muchos deportistas llevan una dieta alta en carbohidratos antes de una competencia de resistencia, pues éstos los llenan de la energía que necesitan para rendir al máximo. Si lo hacen los deportistas, debe ser porque no son tan malos como muchos piensan, ¿no crees?

¿Alimentos Saludables? No todo es lo que parece.

Cuando estás haciendo dieta porque quieres bajar de peso, o simplemente cuando quieres aprender a comer sanamente es cuando más consciente debes estar de los alimentos y bebidas que consumes. Sin embargo, hay algunos que parecen ser buenos para tus propósitos y tu salud en general, pero pueden ser una trampa de calorías, azúcares y grasa. Acá te contamos más acerca de algunos alimentos y bebidas que no le hacen bien a tu dieta, y en lugar de ayudarte a bajar de peso, pueden incluso, agregarte libras de más.
¡Qué ganas tienes de perder peso y de aprender a comer sanamente! Con todo el entusiasmo, empiezas una dieta, haces un plan de ejercicios y de repente, a los cuantos meses, no ves los resultados que esperabas. ¿Qué pasó? Tal vez hay algo que no estés haciendo bien. Tal vez te estés dejando engañar por los beneficios aparentes de ciertos alimentos. ¡Ten cuidado! Una ensalada puede ser a veces tan perjudicial como una hamburguesa pequeña. Si quieres de verdad aprender a comer mejor, mantén los ojos bien abiertos ante estas comidas y bebidas engañosas:
  • Batidos de frutas: las frutas son sanas cuando son frescas. Los concentrados de frutas que tienen mucha azúcar añadida, son los que se usan por lo general para hacer estos batidos que contienen hasta 80 gramos de azúcar, 350 calorías y nada de proteína. Si además tienen helado y otros edulcorantes, son una receta para el fracaso de cualquier dieta. Sólo porque ves “frutas” no te confíes. Averigua si es hecho de frutas frescas de verdad (que te las muestren) y pide que te las mezclen con leche descremada o yogurt bajo en grasa. Y el tamaño también cuenta.
  • Ensalada César: es la reina del engaño en cuanto a ensaladas se refiere. Tal vez hayas pensado que al pedir en el restaurante una ensalada César en lugar  de una hamburguesa con papas fritas, estabas haciendo algo muy bueno para tu salud y para tu figura. Pero la realidad es que esta ensalada, no es sana, aunque sea ensalada. ¿La razón? Los pedacitos de pan tostado, el queso y por supuesto, el aderezo. Una pequeña porción de esta ensalada contiene hasta 400 calorías y 30 gramos de grasa.  En algunos lugares de Estados Unidos (Como Chili’s) la ensalada César puede llegar a tener la cuantiosa suma de 1,000 calorías y 70 gramos de grasa. ¡Un horror! Por eso, no te confíes. Que tenga lechuga, no garantiza que es buena y ni que es baja en calorías.
  • Té helado: Aunque suene como una mejor alternativa que las sodas y las sodas de dieta, el té helado en realidad puede estar cargado de azúcar. Una botella de 20 onzas contiene más de 200 calorías y 59 gramos de azúcar. Elige el té natural y sin dulce, o dale un toque de sabor con limón. De esa manera, no saboteará tu dieta.
  • Burrito de pollo: Suena mejor que el de carne, porque la carne roja tiene mala fama para la salud. Además, viene con fríjoles, que son sanos. Sin embargo, no es tan inofensivo como parece. Un burrito de pollo puede tener hasta 1,000 calorías y una dosis alta de grasa saturada, además del queso, la crema agria, y la grasa de la tortilla de harina. Y además, por lo general, los burritos son grandes, muy grandes, y eso no favorece para nada el tema de cuidar las porciones. ¿Un consejo? Compártelo o decídete por una fajita con vegetales y tortillas de maíz. La cantidad en las salsas que se consumen también es clave para lograr un platillo que no te proporcione tantas calorías.
  • Agua con vitaminas: Está de moda que muchas marcas de agua saquen su producto con vitaminas. Pero además de que les agregan vitaminas, algunas les agregan también demasiada azúcar, así que el agua pierde su encanto. De cero calorías puede pasar a más de 100. Si te gusta que tu agua tenga sabor, usa agua común y agrégale limón o unas gotas de otro jugo de fruta. No te confíes: el agua con vitaminas puede agregarte muchas calorías.
La lista puede ser más larga. La clave es que siempre, ante cualquier alimento que diga “Light” o ligero, leas las etiquetas y te asegures de que no tienen demasiada azúcar o grasa perjudicial (saturada, trans). No creas en todo lo que dicen las etiquetas de muchos productos a simple vista o los que promueven los restaurantes de comidas rápidas. ¡Que no te den gato por liebre!